lunes, enero 09, 2006

DEL LIMBO...A LA INFABILIDAD

Creemos que el peor pecado es el sexual. Jesùs ni siquiera habla de ello.
Pero, si habla, en cambio, de hipocresìa y mentira, como lo propio del mal. Y del ENGAÑO.
"Perdònalos porque NO SABEN lo que hacen", dice en la cruz.
NO SABEMOS, y muchas de las cosas que creemos, repetimos y hacemos es porque las hemos aprendido y creemos son ciertas. El engaño es que creemos que sabemos, y es nuestro, y es la verdad... aquello que otros supuestos sabios, que se dicen infalibles, afirman.
¿Serà verdad que saben y sabemos?
¿Y què serà lo que hay que saber y no sabemos?
Andrea Brantes, en su notable nota "Adios al limbo, pregunta si asì como ha caìdo la doctrina del limbo, habràn otras doctrinas que creeemos son y luego nos diràn que no son. ¿Cuàntas màs seràn, què quedarà en pie?, pregunta.
Me encanta la pregunta. Porque en esa duda se empieza a buscar, y a cuestionar.
Hace unos años el Papa Juan Pablo II dijo que el infierno no es un lugar, sino un estado del ser... ¡Oh sorpresa! Pero jamàs explicò màs... Me imagino las presiones de los infalibles fundamentalistas en ese silencio...
Los investigadores de la Biblia, el mètodo històrico crìtico, los estudios del lenguaje, del contexto y la època, y tantos otros en esta era de la ciencia, la especializaciòn y la informaciòn, han puesto en duda muchas verdades infalibles e interpretaciones erròneas de la Sagrada Escritura. Y muchas veces la veracidad de palabras y hechos que damos por incuestionables. Hoy se puede comprender mejor lo que es original y agregado, o mal traducido, quiènes fueron de verdad los autores de los evangelios, què significa que sean textos inspirados, y las diferencias entre los mismos evangelistas hablan de diferencias en sus fuentes y su interpretaciòn. ¿Podrìa un mismo espìritu dictar textos diferentes?
Y en vez de enfrentar, se aterran y lo niegan. Persiguen, excomulgan y silencian, en vez de escuchar y repensar tantas cosas.
La tolerancia y el pluralismo no han sido caracterìsticas de nuestra Iglesia. Y en nombre de la supuesta Verdad y la sabidurìa de unos pocos elegidos, o simplemente el poder, el cristianismo se convirtiò màs en una interpretaciòn de Cristo, que en un encuentro con el propio Cristo. Es màs importante lo que creemos de Cristo, que creer en Cristo. Y en esa interpretaciòn, esos sabios que se dicen iluminados por el espìritu, siempre han tenido que acallar los errores, ¿o el espìritu?, de otros... Siempre, siempre sus verdades se han impuesto a costa de otros.
Muchas veces aquellos que la Iglesia llamò herejes, luego reconociò y hasta canonizò.
El problema que plantea Andrea, es el problema que se plantea la Iglesia y que la tiene atada de manos. Si reconoce un error de interpretaciòn, tal vez empiece una reacciòn en cadena de errores... Lo que no quiere reconocer es que èsta ya empezò... Y tiene pànico de perder poder, de aceptar su fabilidad, de ser cuestionada. Cuando hay pecados indisimulables, y demasiado visibles, dice que està compuesta por hombres dèbiles y pecadores, y cuando de trata de doctrinas y dogmas, habla de su infabilidad, de que sus hombres hablan en nombre de Dios. ¿Còmo es al fin esta Iglesia que se dice divina en unos temas y pecadora en otras?
La iglesia està entrampada en su propia divinidad, llamada infabilidad, que se ha arrogado.
En cambio, el pecado reconocido no es ninguna trampa, sino bendiciòn. ¿Què pasarìa si reconociera su pobreza, sus errores, su fabilidad, si aceptara las diferencias, si escuchara...? El espìritu no tiene dueños... sopla donde y cuando quiere. Y està soplando fuertemente en ella, o fuera de ella, para hacerla cambiar. Pero tiene miedo, no quiere oìr, cree que pueden caer todas sus certezas... y no quedar nada. Y para defenderse, se endurece.
Siempre he pensado que los màs dèbiles en la fe son los màs fanàticos. Creen que si caen su fanatismos, todo se derrumba.
El tema es si sus engaños o errores son destapados, ¿què pasarìa?
Hay perdòn cuando no se sabemos lo que hacemos... ¿Què pasa cuando se sabe y aùn asì se sigue haciendo y diciendo lo que ya sabe no es? El pecado no es el error, el pecado es mantenese en èl cuando ya se sabe es error. Es el engaño y la dureza que tanto atacò Jesùs ,y fue precisamente a los pastores y sabios a quienes dirigiò sus palabras màs duras. "Porque no entran ni dejan entrar al Reino de los Cielos", decìa.
Sì, tal vez caeràn màs y màs cosas en que hemos creìdo...
La clave para mantener la identidad no està en lo que nos diferencia, como han creìdo las religiones, sino en lo que nos une en medio de la diversidad, en lo esencial, y en el respeto a todas las diversas manifestaciones de eso que es esencial. La clave està en la identidad con el espìritu de Dios, màs que en el nombre que le demos a ese Dios. Porque lo que es comùn a todos los sabios es el amor y la dignidad absioluta e infalible de todos los hombres que han pisado este mundo. Quien defienda eso como lo primero, darà el primer paso a la religiòn universal. Cada cual con sus diferencias e identidad propias, pero con principios irrenunciables comùn a todos. Si ese espìritu lograra imponerse, los que lleven esa bandera seràn los que han comprendido el mensaje de sus maestros. Y para los cristianos, de Su Maestro.
No hay que renunciar a Jesùs, es desde Jesùs que podemos aceptar a todos con sus diferencias y su diversidad. Nadie tiene que renunciar a su religiòn, es integrando la verdad de todos que conseguiremos que las religiones dejen de ser motivos de divisiòn y muerte, y pasen a ser, como la concibieron sus diferentes maestros, ejemplos de amor, unidad y vida con sentido para muchas personas. En todos los lugares y en todas las èpocas. Antes y despuès de Cristo.
El mayor honor que podemos hacer a Cristo es amar a nuestros hermanos independiente de su religiòn y sus creencias. Todos los otros son Cristo, no son los cristianos, sino cada hombre y mujer de este mundo, hijos de un mismo Dios. Y por ende, su hermano. Y nuestro.
No importa lo que cae o caerà. Y es probable que tenga que caer mucho. Lo verdaderamente importante es què queda tras todo ese andamiaje que se ha construido sobre Cristo, y que ha termninado por esconder al mismo Crsito. ¿Queda Cristo, el Padre, su Espìritu y el Hombre que èl concebìa o no queda nada de nada? ¿Hay alguna fe tras los dogmas y doctrinas? ¿Y hay amor y respeto tras esa fe?
"Hay que nacer de nuevo...", dice Jesùs. Y no son meras palabras lindas, ni fantasìas, implica mucho màs de lo que creemos. Ese serà tema de la pròxima nota.

4 Comments:

Blogger Gabriel said...

Excelente reacción al post de Andrea Brandes, Adios al Limbo. Me quedo con la frase "El espìritu no tiene dueños... sopla donde y cuando quiere", y, pensando que este anda soplando por aquí.

7:07 AM  
Blogger Andrea Brandes said...

Pilar
Igual que tu, pinso que no debemos renunciar a Cristo. No quiero renunciar a gran parte de lo que puede haber de bueno en mi, porque eso se lo debo a reflexiones, conversaciones y emociones ligadas claramente al mensaje de Cristo. Creo que mi esqueleto emocional fue ensamblado a partir de ese mensaje acerca de la dignidad humana a la que aludes. Por lo mismo es que pienso que llegó el minuto de despejar tanta lesera. Frente al fundamentalismo que se está tomando el mundo de la mano de la intolerancia y el agrrote, nosotros debemos hacer que fluya el veradero legado de Jesús, que como tu bien dices, tiene que ver con la tolerancia a la divesidad.
Muchas gracias por tu mención a mi artículo!

3:18 PM  
Blogger Febunba said...

Tolerancia a la divesidad... Ahí está todo.
Ganamos baby, ganamos.
¡¡¡BACHELET, BACHELET, BACHELET!!!

11:58 AM  
Blogger Pedro said...

Una gran pregunta escuché un día: ¿es que tú crees en Cristo o LE crees a Cristo?
Creo que leer el Evangelio y escuchar la Palabra buscando "creerLE" hace la diferencia.
Felicitaciones Pilar por tu reflexión aguda que me interpreta plenamente.

4:41 PM  

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