DE LA MORAL AL AMOR
Hace un tiempo en una entrevista oía que los “lirios del campo” de que habla Jesús con tanta poesía, se han cambiado en nuestra Iglesia por el Derecho Canónico. Rígidas reglas en vez de poesía.
Y me quedé pensando…
Hoy ser cristiano, y más aún católico, es sinónimo de rígido, moralista, enjuiciador, intolerante, presumido, arrogante. ¡Tal lejos de la poesía y el espíritu! Son más importantes los principios morales que el ser humano que tenemos al frente. Sobre todo los referidos a la moral sexual.
Y miramos a las personas según sus historias de vida y sus opiniones: si es vuelto a casar… si está a favor o en contra del aborto, con la píldora del día después… si cree y está de acuerdo con lo que dice el Papa… si es practicante o no lo es… y por sus pecados (al menos los visibles). Eso parece definir al ser humano que tenemos al frente. Para declararlo aceptable o desechable. Como si fuera solamente eso todo su ser. ¿No es de una pobreza extrema pensar así de un hijo de Dios hecho a Su Imagen y Semejanza?
Tener tan pobre idea del hombre es tener una igualmente pobre idea de Dios. Y muchas veces somos, nos movemos y existimos desde esa pobreza. Y desde allí nos miramos y miramos a Dios.
Nada más lejos de “no juzgar si no queréis ser juzgados”. Y de los lirios del campo… y de la poesía y la delicadeza.
Jesús justamente cambió esa moral enjuiciadora y acusadora por el amor.
“A quien mucho ama mucho se le perdona”, dijo defendiendo a la mujer pecadora. Siempre con belleza, poesía y dignidad. Nosotros, como el fariseo dueño de casa en que comía Jesús, vemos y nos imaginamos sólo sus actos sexuales y sus pecados de la carne (quizás magnificados según nuestras frustraciones y fantasías reprimidas), más que su capacidad de amar. Tal como aquellos que querían apedrear a la adúltera. Miramos cuerpos más que almas.
Y nos encanta tirar piedras. Tal vez así escondemos nuestra mediocridad disfrazada de virtud.
Jesús con su frase “A quien mucho ama…”, desvía la mirada de la sola carne hacia el alma y el espíritu. Penetra más adentro. Esa mujer pecadora y de mala fama, era también capaz de llorar a los pies de Jesús, enjugarlos con sus cabellos, besar y ungir sus pies con perfume. ¿Somos capaces de experimentar ese desborde de amor más allá de nuestras buenas o malas acciones? ¿Esa sensibilidad?
Muchos darían su vida por tener esa experiencia de amor…
Por ese amor sentido y manifestado… el fariseo la envidia y juzga. El tal vez tiene mejor fama… pero no es capaz de esa profundidad. Al hijo mayor de la parábola le pasa igual: no comprende el amor inmenso del padre tras el regreso de su hijo pecador. Jamás se ha sentido amado ni ha amado así…
Pero Jesús vio en esa mujer, y en tantos otros, mucho más que su pecado… vio amor, virtud y su profunda necesidad de dignidad.
Es un problema de visión...
Creo que el juicio es un gran signo de descontento interior disfrazado de virtudes. Y contiene mucha envidia y represión.
La onda no es ser buenos e intachables... la onda es amar... aún con riesgo a equivocarse. O a perder. O sufrir.
El Reino de Dios no se construye con intachables pasivos, paralizados, autosatisfechos de sus virtudes... Se construye con valientes que se arriesgan y se la juegan... por ese amor en que creen y sienten. Es un Reino de acción no de parálisis. De quienes no están tan pendientes de sus propias virtudes... de su honorabilidad con la que creen que compran a Dios... Ya saben que Dios los ama y se la juegan porque todos los demás, sean quienes sean o hayan sido, con el pecado que tengan o no tengan, también lo sepan. TODOS. Creyentes y también los no creyentes. Santos, si es que los hay, y pecadores.
No necesitamos perfectos morales intachables...
Necesitamos ¡con urgencia! perfectos necesitados de Dios y su amor... que ayuden a sus hermanos a recibir y aceptar ese amor que Dios no cesa de darnos... y que no sabemos recibir porque no nos sentimos dignos de él. Nos han convencido de nuestra indignidad, y el indigno jamás merece nada… Menos, amor y gratuidad.
No hay que ser virtuosos... hay que ser necesitados.
Necesitados de amor, paternidad, pertenencia y experiencias de ese amor.
Necesitados de vivir en ese TEJIDO VIVO que somos todos con Dios, tal como oí en una conferencia hace poco. Y donde no hay ninguno que sobre, o sea una equivocación o descuido de Dios.
Y me quedé pensando…
Hoy ser cristiano, y más aún católico, es sinónimo de rígido, moralista, enjuiciador, intolerante, presumido, arrogante. ¡Tal lejos de la poesía y el espíritu! Son más importantes los principios morales que el ser humano que tenemos al frente. Sobre todo los referidos a la moral sexual.
Y miramos a las personas según sus historias de vida y sus opiniones: si es vuelto a casar… si está a favor o en contra del aborto, con la píldora del día después… si cree y está de acuerdo con lo que dice el Papa… si es practicante o no lo es… y por sus pecados (al menos los visibles). Eso parece definir al ser humano que tenemos al frente. Para declararlo aceptable o desechable. Como si fuera solamente eso todo su ser. ¿No es de una pobreza extrema pensar así de un hijo de Dios hecho a Su Imagen y Semejanza?
Tener tan pobre idea del hombre es tener una igualmente pobre idea de Dios. Y muchas veces somos, nos movemos y existimos desde esa pobreza. Y desde allí nos miramos y miramos a Dios.
Nada más lejos de “no juzgar si no queréis ser juzgados”. Y de los lirios del campo… y de la poesía y la delicadeza.
Jesús justamente cambió esa moral enjuiciadora y acusadora por el amor.
“A quien mucho ama mucho se le perdona”, dijo defendiendo a la mujer pecadora. Siempre con belleza, poesía y dignidad. Nosotros, como el fariseo dueño de casa en que comía Jesús, vemos y nos imaginamos sólo sus actos sexuales y sus pecados de la carne (quizás magnificados según nuestras frustraciones y fantasías reprimidas), más que su capacidad de amar. Tal como aquellos que querían apedrear a la adúltera. Miramos cuerpos más que almas.
Y nos encanta tirar piedras. Tal vez así escondemos nuestra mediocridad disfrazada de virtud.
Jesús con su frase “A quien mucho ama…”, desvía la mirada de la sola carne hacia el alma y el espíritu. Penetra más adentro. Esa mujer pecadora y de mala fama, era también capaz de llorar a los pies de Jesús, enjugarlos con sus cabellos, besar y ungir sus pies con perfume. ¿Somos capaces de experimentar ese desborde de amor más allá de nuestras buenas o malas acciones? ¿Esa sensibilidad?
Muchos darían su vida por tener esa experiencia de amor…
Por ese amor sentido y manifestado… el fariseo la envidia y juzga. El tal vez tiene mejor fama… pero no es capaz de esa profundidad. Al hijo mayor de la parábola le pasa igual: no comprende el amor inmenso del padre tras el regreso de su hijo pecador. Jamás se ha sentido amado ni ha amado así…
Pero Jesús vio en esa mujer, y en tantos otros, mucho más que su pecado… vio amor, virtud y su profunda necesidad de dignidad.
Es un problema de visión...
Creo que el juicio es un gran signo de descontento interior disfrazado de virtudes. Y contiene mucha envidia y represión.
La onda no es ser buenos e intachables... la onda es amar... aún con riesgo a equivocarse. O a perder. O sufrir.
El Reino de Dios no se construye con intachables pasivos, paralizados, autosatisfechos de sus virtudes... Se construye con valientes que se arriesgan y se la juegan... por ese amor en que creen y sienten. Es un Reino de acción no de parálisis. De quienes no están tan pendientes de sus propias virtudes... de su honorabilidad con la que creen que compran a Dios... Ya saben que Dios los ama y se la juegan porque todos los demás, sean quienes sean o hayan sido, con el pecado que tengan o no tengan, también lo sepan. TODOS. Creyentes y también los no creyentes. Santos, si es que los hay, y pecadores.
No necesitamos perfectos morales intachables...
Necesitamos ¡con urgencia! perfectos necesitados de Dios y su amor... que ayuden a sus hermanos a recibir y aceptar ese amor que Dios no cesa de darnos... y que no sabemos recibir porque no nos sentimos dignos de él. Nos han convencido de nuestra indignidad, y el indigno jamás merece nada… Menos, amor y gratuidad.
No hay que ser virtuosos... hay que ser necesitados.
Necesitados de amor, paternidad, pertenencia y experiencias de ese amor.
Necesitados de vivir en ese TEJIDO VIVO que somos todos con Dios, tal como oí en una conferencia hace poco. Y donde no hay ninguno que sobre, o sea una equivocación o descuido de Dios.

19 Comments:
Cuidadoso y hermoso análisis! Sobretodo aquello de que no existen equivocaciones.. nada es al azar..
Muchas gracias por tu visita a mi blog.. y el gusto es recíproco, porque tb me ha gustado este sitio, asi es que pienso venir bien seguido por aca..
Te agregaré a mis links!
Besitos!
Sol... muchas gracias por tus palabras... ¿Me puedes por favor escribir tu dirección de blog para seguir visitándote? A veces me meto en los links de otros y no sé bien dónde estuve. Me encantaría visitarte... un abrazo. Pilar Eyzaguirre
Hola Pilar; me he llevado una gran sorpresa al descubrir, que un ateo convencido como yo, aunque cristiano, permitaseme la contradicción, ha coincidido y valorado muy positivamente los comentarios de una una persona bastante religiosa como pareces ser tú.
Ésto es un buen ejemplo y me lleva a darte toda la razón cuando dices en tu post que no debemos enjuiciar a las personas según las "etiquetas" que nos ponemos y creo que las relaciones humanas deberían estar por encima de ellas.
Tengo otros ejemplos como el de un compañero de trabajo que es radicalmente opuesto a mi forma de pensar y sin embargo nos llevamos muy bien y nos profesamos un profundo y sincero afecto.
Internet y este caso es un magnífico ejemplo para darse cuenta de ésto.
Por último saludarte y preguntarte de donde eres, ya que soy y vivo en España, pero hace años estuve en Chile en la Patagonia. Saludos.
Juanito: ¡Gracias por tu interès! Soy de Santiago y yo también he estado en España dos veces. La verdad es que recorrí casi todo España, hace ya muchos años, y me encanta tu país y toda su diversidad y belleza.
Son muchos los "ateos cristianos", desilusionados de tantas doctrinas rígidas e incoherencias, pero que creen en el mensaje de Jesucristo. Y eso me produce alegría. No es por tragarse y obedecer pasivamente que se es cristiano, sino por creer y querer vivir la vida que nos legó Cristo. Muchas veces en tanta contradicción con el mismo cristianismo. Afortunadamente Cristo es mucho más que una doctrina y una creencia. ¿Crees de verdad eres ateo? Por tus palabras, creo eres más bien un incorformista, un buscador, un necesitado... y nada de eso está reñido con Cristo. Al revés, es la búsqueda y no la pasividad y el conformismo el sello de los creyentes en Cristo. ¡Bienvenido al club de los insatisfechos y necesitados de Cristo! Un abrazo grande y hasta pronto.
Hola Pilar:
Paa que vayas sabiendo, ya eres parte de mis link, así que anda pensando en el modo de sacarme de tu blog ;)
Mi URL es http://suenosdefuga.blogspot.com
Te dejo besos y saludos! espero tener pronto noticias tuyas.. Bye!
Pilar, creo la rigidez y el juicio moral lo hacen los seres humanos, no Dios ni la Iglesia (entendida como al comunidad de católicos ne torno a nuestra fe). No te olvides que somos imperfectos (sacerdotes incluidos). He parendido a separa la paja del trigo y cada uno sabe dónde le aprieta el zapato (el resto es catarsis comunicacional entre fanáticos y representantes de la sociedad ultra laica, que también nos está ahogando con su moral liberal). Saludos, te visitaré seguido.
No isabel ,la rigidea tb la ponen las instituciones ,basta ver la postura de la iglesia solo respecto de la pìldora del día despúes.
Pilar
Es fantástico leerte. Cada vez que lo hago, me reencanto con el mensaje de Cristo. Ver como hace 2000 años practicó la inclusión, no le exclusión. Como fué implacable al señalar que la moral está anclada, indefectiblemente, al amor al prójimo, al próximo, y no a su descrédito. Tus escritos me hacen regresar, la fuerza con que te planteas desde la trichera del amor me hace pensar que por ahí va la cosa....
Un abrazo!
Pilar, recién te descubrí ayer y también me ha alimentado el alma leerte y ¡me remeces totalmente! Con qué profundidad y delicadeza tocas temas fuertes y controvertidos. Si me lo permites, me gustaría agregarte en mi lista de links. No cabe duda, el mensaje de amor de Jesús es lo único importante y a eso me refiero cuando digo separar la paja del trigo.
Uf, como me da gusto leerte; y pensar que antes .. no era asì. Como has cambiado. La vida es sorprendente.
Gracias
Vine a visitarte esperando encontrar una nueva publicación.. pero cmo me gusta dejar huella de mi paso, aprovecho de repetirme en este post..
Te dejo un gran abrazo!
Pronto vendré.. a ver si me va mejor..
Besitos!
Isabel: Creo como Jose Luis que la rigidez y el juicio moral ha sido característico de nuestra Iglesia Católica en todos los tiempos. Pero lo que duele es que como fue durante tanto tiempo la única administradora de las gracias y desgracias divinas, se terminó creyendo era la voz infalible de Dios. Y tantos han creído y siguen creyendo que su pensar y sentir es el pensar y sentir de Dios. Tal vez por eso tanta incredulidad, agnosticismo e indiferencia.
La Buena Noticia, y es buena, es que la Iglesia no es Dios ni tampoco tiene más el monopolio de la fe. Ella verá como reacciona ante estos hechos... Mientras tanto, los hombres tienen hambre de Dios, de sentido, de espíritu.
Andrea: Como bien dices Cristo es inclusivo... y siempre hemos entendido al revés. Pero una nueva conciencia va emergiendo... ya son muchos los que saben y viven la "buena nueva", que durante tanto tiempo fue una dudosa noticia de miedo y culpa. Estoy contenta por la libertad y la verdad. Un abrazo grande
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Gabriel:
Si antes era o no era así... no creo de verdad sea lo más relevante. Nos conocimos empezando un viaje espiritual... que para mi fue definitivo... y nos reencontramos transformados y renacidos. Con mucho orgullo, digo y re digo, que soy una nueva persona. Ojalá nos podamos reconocer desde nuestra realidad de hoy... sin miedos de ayeres que ya no existen... son pasado. Cuidado que de mirar tanto atrás... nos quedemos fijados allá, de allí la estuatua de sal. Los prejuicios y juicios nos cierran a recibir lo nuevo... de eso hablé en mi nota... Jesús no preguntaba ni comparaba pasados... apuntaba al presente, acogía y amaba sin preguntas, sin pre-juicios ni juicios. No miraba historias... miraba y dignificaba a personas de carne y hueso. Ese es el desafío, contactarnos desde algo mucho más hondo que nuestras formas, circunstancias e historias. Lo que más somos es espíritu... y desde allí es imposible no aceptarnos y no amarnos. Un abrazo
Sol: Gracias por tu visita... y de verdad he tenido muchas cosas. Pero ya viene, ya viene... Un abrazo y hasta pronto.
Me pasa algo muy parecido a lo k te pasa a ti, a veces creo q el catolicismo se vuelve cada día más moralista y sesgado, pero después me doy cuenta que el pensar eso es ser también clasista... La verdad todas las religiones en su esencia son bellas el problema es q nosotros las personas somos unos idiotas que muchas veces interpretamos mal las cosas y hacemos daño en vez de dar amor...
Concuerdo con tu post, que más que un post me pareció una hermosa oración de amor.
Después de todo ¿Qué gracia tiene orar por el justo y abogar por él?
Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo... Y la justicia involucra perdón, empatía, pero por sobre todo amor… Y eso es algo en lo que debemos trabajar día a día…
Me gustó lo que escribiste.
Un beso.
jajajaja.. nop.. esta vez tampoco me fue bien..
Has de tener mucho trabajo.. y yo he de seguir esperando algo nuevo..
Besos!
Maravillosa tu reflexión Pilar ... tengo esperanza que seamos más los necesitados dispuestos a a hacernos cargo de una pequeña parte de ese tejido vivo que mencionas.
Un abrazo !!!!
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