¿VIVO REALMENTE?
Leía un artículo de la Elizabeth Kübler-Ross, siquiatra que dedicó su vida a trabajar con moribundos, llamado “La muerte, fase final del crecimiento”, que me tocó especialmente. Contaba ella que muchos de sus pacientes en su lecho de muerte le decían: “Mire, doctora Ross, he tenido una buena vida, pero realmente nunca he vivido”.
Y mueren, dice, con resignación, tristeza y amargura.
“Por eso, dice, si uds. no quieren tener miedo de morir, no pueden tener miedo de vivir. Y si viven plenamente no les importará si tienen que morir a la edad de diez, cincuenta o ciento cinco años”.
VIVIR PLENAMENTE...
¿Qué es ese vivir plenamente? ¿Será posible o es un bello, pero irreal sueño?
¿Se podrá vivir plenamente en medio de tanto caos, horror, miseria y males?
Cuenta esta doctora, que visitó los campos de concentración para ver dónde habían pasado los niños sus últimas noches. “Ví no sólo los mensajes a los papás y a las mamás que arañaron en las paredes de los barracones de madera, sino que también encontré por todas partes en los campos de concentración pequeños símbolos de mariposas arañados en las paredes de los barracones de madera.
En aquellos días no sabía cuál era el significado de una mariposa”.
¿....?
A raíz de su trabajo con moribundos, la doctora cuenta que descubrió que los seres humanos se componen de cuatro partes: física, emocional, intelectual y espiritual. El contacto físico en los primeros años de vida es absolutamente esencial. Sólo después que esa parte física se ha cuidado, puede usted preocuparse del cuadrante emocional. “Si nos educan con la emoción natural, se nos permite llorar, se nos permite enfadarnos... entonces desarrollaremos nuestro cuadrante intelectual (a los 6 años aprox.). Y luego más tarde, en la adolescencia, comenzará a emerger el cuadrante espiritual e intuitivo”.
Pero dice también que muchos heridas bloquean esta apertura y que tantos traumas dificultan convertirnos en personas espirituales.
“Una vez que emerge este cuadrante, uno sabe a dónde ir, qué es lo que quiere ser, y se sigue el propio drama interno, la propia voz interior”.
“Muchas cosas maravillosas suceden cuando el cuadrante espiritual se abre...De repente entienden que lo que las diferentes religiones enseñan es realmente verdad... sabrán que si necesitan algo lo tienen que pedir... Ya no tendremos que aprender a juzgar y a criticarnos mutuamente, sino intentar ayudar a nuestro semejante, abrir nuestro cuadrante espiritual, nuestro propio conocimiento interno, de manera que sepamos lo que está ocurriendo, de qué es lo que formamos parte y cómo contribuir al beneficio de la humanidad- lo cual sólo después de la muerte es entendido por la mayoría de las personas, cuando ya es demasiado tarde”.
Se aprende de verdad el significado de la mariposa... Y de la vida.
“Utilizamos el símbolo de la mariposa cuando trabajamos con niños que van a morir y nos preguntan qué sucede cuando mueren. No les decimos que van a dormir. No les decimos que uno se va al cielo. Utilizamos el lenguaje universal y les decimos que uno no es realmente lo que parece. Que el cuerpo se daña sin remedio, lo que sucede simplemente es que libera a la mariposa que es mucho más hermosa que un capullo”.
El desafío es aprenderlo en la vida... y no al momento de morir.
El desafío es a sentirnos esas mariposas hermosas pertenecientes, amadas incondicionalmente, seres divinos, de luz... y desde esa sapiencia y experiencia vivir nuestras vidas y hacer las elecciones que contribuyan a ser todo eso que somos, a desarrollar todo nuestro potencial humano que también es divino.
“En esta presencia (de Dios o como le llamemos depende de la cultura), estamos totalmente envueltos en amor, compasión y comprensión. La negatividad no es posible allí. Y ahí empiezan a apreciar que cada ser humano ha nacido perfecto con todo el conocimiento que necesita tener y que la suma de la vida personal e individual no es otra cosa que la suma de cada elección que se hizo en cada momento de la vida”.
Una vez más, es nuestra decisión vivir plenos... o infelices.
Y mueren, dice, con resignación, tristeza y amargura.
“Por eso, dice, si uds. no quieren tener miedo de morir, no pueden tener miedo de vivir. Y si viven plenamente no les importará si tienen que morir a la edad de diez, cincuenta o ciento cinco años”.
VIVIR PLENAMENTE...
¿Qué es ese vivir plenamente? ¿Será posible o es un bello, pero irreal sueño?
¿Se podrá vivir plenamente en medio de tanto caos, horror, miseria y males?
Cuenta esta doctora, que visitó los campos de concentración para ver dónde habían pasado los niños sus últimas noches. “Ví no sólo los mensajes a los papás y a las mamás que arañaron en las paredes de los barracones de madera, sino que también encontré por todas partes en los campos de concentración pequeños símbolos de mariposas arañados en las paredes de los barracones de madera.
En aquellos días no sabía cuál era el significado de una mariposa”.
¿....?
A raíz de su trabajo con moribundos, la doctora cuenta que descubrió que los seres humanos se componen de cuatro partes: física, emocional, intelectual y espiritual. El contacto físico en los primeros años de vida es absolutamente esencial. Sólo después que esa parte física se ha cuidado, puede usted preocuparse del cuadrante emocional. “Si nos educan con la emoción natural, se nos permite llorar, se nos permite enfadarnos... entonces desarrollaremos nuestro cuadrante intelectual (a los 6 años aprox.). Y luego más tarde, en la adolescencia, comenzará a emerger el cuadrante espiritual e intuitivo”.
Pero dice también que muchos heridas bloquean esta apertura y que tantos traumas dificultan convertirnos en personas espirituales.
“Una vez que emerge este cuadrante, uno sabe a dónde ir, qué es lo que quiere ser, y se sigue el propio drama interno, la propia voz interior”.
“Muchas cosas maravillosas suceden cuando el cuadrante espiritual se abre...De repente entienden que lo que las diferentes religiones enseñan es realmente verdad... sabrán que si necesitan algo lo tienen que pedir... Ya no tendremos que aprender a juzgar y a criticarnos mutuamente, sino intentar ayudar a nuestro semejante, abrir nuestro cuadrante espiritual, nuestro propio conocimiento interno, de manera que sepamos lo que está ocurriendo, de qué es lo que formamos parte y cómo contribuir al beneficio de la humanidad- lo cual sólo después de la muerte es entendido por la mayoría de las personas, cuando ya es demasiado tarde”.
Se aprende de verdad el significado de la mariposa... Y de la vida.
“Utilizamos el símbolo de la mariposa cuando trabajamos con niños que van a morir y nos preguntan qué sucede cuando mueren. No les decimos que van a dormir. No les decimos que uno se va al cielo. Utilizamos el lenguaje universal y les decimos que uno no es realmente lo que parece. Que el cuerpo se daña sin remedio, lo que sucede simplemente es que libera a la mariposa que es mucho más hermosa que un capullo”.
El desafío es aprenderlo en la vida... y no al momento de morir.
El desafío es a sentirnos esas mariposas hermosas pertenecientes, amadas incondicionalmente, seres divinos, de luz... y desde esa sapiencia y experiencia vivir nuestras vidas y hacer las elecciones que contribuyan a ser todo eso que somos, a desarrollar todo nuestro potencial humano que también es divino.
“En esta presencia (de Dios o como le llamemos depende de la cultura), estamos totalmente envueltos en amor, compasión y comprensión. La negatividad no es posible allí. Y ahí empiezan a apreciar que cada ser humano ha nacido perfecto con todo el conocimiento que necesita tener y que la suma de la vida personal e individual no es otra cosa que la suma de cada elección que se hizo en cada momento de la vida”.
Una vez más, es nuestra decisión vivir plenos... o infelices.

6 Comments:
Tanto miedo a morir que nos olvidamos de vivir.
Gracias por recordarlo
creo que la soberbia humana es la que nos mete en la trampa de ganarle a la muerte, desde el día 1. cariños.
Que bueno es leerle, siempre.
Un beso.
Gracias
Saludos from Canada
Pilar
A veces no se elige ser infeliz. Hay veces que tampoco estás en comando de tus acciones o de tus emociones. Ni siquiera percibes la contención amorosa que tienes cerca. Estan difícil subirse el ánimo cuando tienes precisamnete eso, una enfermedad del ánimo.
Cuando amanece nuevamente (si es que amanece...)empiezas a percibir, primero de a poco, después con mucha nitidez, la alegría potencial, la belleza potencial, la mariposa que quiere salir del capullo.
¿Qué es vivir?. Si estuviéramos viviendo no nos haríamos esa pregunta.
Vivivmos simplemente por que le tenemos miedo a la muerte.
Interesante y muy conmovedor tu blog. Llegué por casualidad, y me quedé pegado.
Saludos.
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